Be_A translator

And a happy one!

(la T, de “traductores”)

 

Un billet en espagnol, à quatre mains avec José Manuel Manteca.

Petit aperçu des journées de l’Asetrad de l’an dernier à Cordoue, en attendant la (toute) prochaine édition en avril. Rendez-vous est pris cette année à Cáceres en Estrémadure… Une année, ça passe tellement vite que ce résumé a pris son temps…

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Ha pasado ya casi un año desde el último encuentro anual de Asetrad con motivo de su asamblea (que vuelve a celebrarse en primavera). La propuesta de la delegación cordobesa, durante la magnífica xuntanza en Santiago en otoño del 2015 (que bien hubiera merecido su propia crónica), de acoger la siguiente edición había sido muy aplaudida. Me había hecho muchísima ilusión su visita a Galicia. No podía no devolvérsela.

Asetrad nos recibió a lo grande en esta maravillosa ciudad de Al-Andalus: con el buen humor legendario de los corresponsales locales y la energía inagotable de la junta directiva, una gastronomía abundante a la par que deliciosa, notas sutiles de azahar por las calles y un programa ideal para estimular la curiosidad del gremio. Y tan encantados hemos quedado, que ¡mil cordo-veces volveríamos a esta asamblea!

Nuestra crónica de este encuentro a lo grande viene por capítulos, inspirados en un libro que algo tiene que ver con el título que hemos elegido. Para seguir jugando con las palabras en la línea de un entrañable fin de semana (#jugosdepalabras y #humorManteca [y no sé si añadir los #chistemalotraductoril o #chistaco de @jordibal]), vamos, que la o grande es la ô méga…

En fin, traductores y lectores empedernidos, nos seguís ¿verdad?

 

  1. Hombres venidos de la tierra y del cielo (viernes 22/04)

Convergemos de toda España, de varios puntos de Europa y de más lejos. Si bien es algo habitual en las citas de Asetrad, la ilusión sigue siendo la misma: ¡máxima! (Re)encontrarse con compañeros y amigos es otro motivo que hace que estos fines de semana sean muy especiales.

Y los encuentros empiezan durante el viaje: en el aeropuerto, en la estación de llegada o de camino al hotel. Os reconoceréis ;-). ¡Ni que fuera fácil por la judería cordobesa! Y continúan: primer registro y/o café, primera excursión, vestíbulo del hotel… ¡Cuánta alegría! Y así todo el fin de semana.

Como este se presenta de lo más intenso (tanto casi como los últimos meses de trabajo), opto por una siestecilla que rápidamente cambio por el primer pase de la #operaciónsalmorejo. Y aquí me tenéis en una terracita cerca del hostal (donde hemos parado bastantes) disfrutando de la fantástica acogida del sur, tranquilita, al sol.

 

  1. La cocinitas norteamericana y el cata-logo de Baenza

El viernes por la tarde tenemos cita en la facultad de filosofía y letras. Se inaugura el encuentro a lo grande, con dos cursos. Y ¡menú-dos ponentes!

Martha Gaustad nos deleita con apuntes sobre traducción gastronómica. Para ir abriendo el apetito, una introducción sabrosa. El plato fuerte será comentar cartas de restaurantes y ver cómo adaptar de la mejor manera posible el nombre de platos locales, tanto en inglés británico como americano. ¡De dar la brasa, nada! También hablamos de las últimas tendencias en alimentación y su incorporación en la práctica (por ejemplo, el uso de pictogramas para indicar alergias). Y la guinda: cómo elaborar propuestas que busquen la persuasión o recurran a eufemismos para conseguir conquistar al destinatario. Si lo propio de la cocina es ser creativo… Quedamos boquiabiertos. Y ¡con hambre!

Para la cata de aceite, nos trasladamos a un aula-laboratorio. Nos recibe y nos guía un eminente representante de la economía y tradición local: José Manuel Bajo Prados, secretario general del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Baena.

Nos per-catamos de colores, olores, matices, variedades, métodos y procesos.

Catamos y recatamos, pero antes hay que calentar el aceite haciendo circulitos con la mano y contando a la vez en coro. Igual es una especie de rito destinado a alejar cualquier espíritu cata-strofista en nuestra búsqueda del santo… gremial.

Traducción y catas entremezcladas, al contrario que el agua y el aceite. Porque, ¿qué es la traducción sino catar cada texto que llega a nuestras manos para poder sonsacarle todos sus matices?

 

  1. El veterinario de la yeguada

Resulta paradójico moverse por este mundo actual en que los vehículos de transporte cada vez tienen más caballos, mientras que los auténticos se encuentran cada vez más escondidos, relegados a exhibiciones y deportes como la doma.

Curiosos como no hay otros, los buenos traductores nunca desprecian una o-potro-unidad para ampliar sus conocimientos, y qué menos que aprovechar la estancia en tierras cordobesas para visitar una yeguada a lomos de la amplia sabiduría de nuestro veterinario juntero favorito, Llorenç Serrahima, quien había llevado las riendas de un ameno webinario de introducción (#AsetradCaballos). Es un terminó-logo que practica la terminología in situ.

A pesar de que las yeguas se hicieron esperar (pues estaban apartadas en una zona separada de las cuadras), aprendimos todo sobre el caballo español de la mano del dueño de la finca. Y no nos hizo falta saltar el potro para disfrutar de una fantástica cena en el propio recinto de la yeguada, a la luz de las estrellas andaluzas.

 

 

  1. Los libros y los días (sáb 23/04)

La jornada empezó con una presentación a cargo de Esmeralda Azkarate sobre accesibilidad en artes escénicas. Y @littlevoces nos dejó a todos sin voz con el proyecto Teatro accesible. Se entiende por accesibilidad acercar el teatro a todos, tanto física como sensorial e intelectualmente. Las visitas táctiles, la audiodescripción, el subtitulado, la lengua de signos y la accesibilidad en otros idiomas son herramientas valiosas. Un buen ejemplo de todo lo que se puede hacer, de las ramas que se pueden explorar y de las iniciativas que se pueden poner en marcha. Y de la dimensión tangible y útil de la traducción, que no ha de ser siempre virtual y desmaterializada. Comunicar o construir puentes y… accesos. Hasta dónde puede llevar la pasión y vocación de un profesional. (Se quitan el sombrero) [aplausos]

En el Día del Libro, pocos quisieron perderse la oportunidad de traer un ejemplar para intercambiarlo al azar con otros asetraderos. Daba igual que el libro envuelto en papel de regalo pesara más o menos libras, pues entre varios socios se libró una lucha para escoger el que más les atraía. Muchos idiomas y muchos traductores, pues, convivían en el baúl mágico. Algunos hasta se llevaron un libro sobre… traducción.

El siguiente pase de esta jornada sobre traducción editorial fue una mesa redonda sobre traducción literaria con Manuel de los Reyes, Sergio España, David Martínez y Antonio Rivero. Un debate ameno y amplio: “escribir es traducir y viceversa”, cómo empezar (o cómo empezó uno), gustos y adicciones, corrección, condiciones, derechos y cómo promocionarlos y defenderlos, educación de los clientes, evolución del sector y profesionalización de la traducción, papel de las asociaciones profesionales.

En #AsetradCórdoba, todo sabe mejor.

 

De la asamblea no contaremos mucho por aquí. Enhorabuena (como siempre) a la junta directiva por su gran trabajo. Y una llamada para animar a los socios a que participen (hay muchas maneras de hacerlo), contribuyan y también deleguen su voto. Mención de honor para el banco de tiempo, una iniciativa de/para los socios que ya funciona desde enero del 2017. ¡Cuánto camino recorrido desde Tudela (pasando por Santiago)!

Por la tarde, nuestra correctora favorita, Azote Ortográfico, quiso poner los puntos sobre las íes para aquellos interesados en la ciudad cordobesa. Y mientras los tradurunners huían (ya sabemos que correr es de cobardes), un grupo selecto de traduwalkers se lo tomó con más calma y se puso a caminar entre los misterios de Córdoba. Las explicaciones de Azote no precisaron de ninguna corrección. No hizo falta cambiar ni una coma. Y, aunque el calor del atardecer cordobés nos azotó ligeramente, no cundió el desánimo y pudimos terminar el paseo con los minutos justos para pasar por el hotel, acicalarnos y darnos un poco de chapa y pintura para ponernos guapos de cara a la cena de gala que cerraría la jornada. Bueno, la gala, incorregible ella, ¡iba en vaqueros!

 

  1. El bosque de símbolos (domingo 24/04)

Nos reunimos unos poquitos, lo que puede leerse como “bastantes” y hasta “muchos” si tenemos en cuenta que es la mañana siguiente a la cena oficial. Estamos en un parque al lado de la isla de los niños para disfrutar de #TraduZen, una nueva propuesta en esta edición asetradera. Si algunos se dieron de baja a última hora (¡eso fue hace nada al fin y al cabo!), quedan unos cuantos irreductibles que picaron, bien por curiosidad, bien por necesidad, o que pecaron de optimismo. Jesús, el monitor de Qi gong, nos ha preparado una sesión variada de estiramientos y ejercicios para darnos una idea de la disciplina, eliminar toxinas y coger buenos hábitos. Nos brinda un montón de explicaciones sobre los beneficios de cada postura desde el punto de vista de la medicina tradicional china. Jugamos a ser tortuga o grulla, al fin y al cabo todo desde la prezencia. Con calma. Con buen humor. Con purpurina de luz entre los árboles. Y el “momento masaje” como recompensa. ¿Que los traductores no nos sabemos relajar?

 

 

  1. La ciudad laberinto

La última actividad de este encuentro, también de ocio, nos llevó a explorar la ciudad. La visita empieza en el Patio de los naranjos de la Mezquita. Dos guías acompañan a nuestros dos grupos que se encontraran en varias ocasiones, ¡y no en las calles más anchas! Nos cuentan maravillas de la ciudad de los Omeyas cuyas influencias por capas dejaron huellas en la distribución del casco antiguo, con la Mezquita como ejemplo mayor de estas imbricaciones (para ilustrar el webinario previo #AsetradArteCor). Descubrimos el porqué de callejuelas estrechas de la medina, nos asomamos al Guadalquivir, recorremos también la judería y, fuera de las murallas, paseamos por unas calles famosas por el concurso de patios celebrado cada mes de mayo. Como para quedar todos… ¡patiodifusos! La visita remata cerca del Alcázar donde algunos empiezan a despedirse.

Un último picoteo en la plaza del potro o de la corredera (recomendación de la guía) y hasta de las… cañas (¡Qué se llama así!): más charlas amenas y muchas risas antes de echar todos a correr para volver a casa. Anécdota a la hora de pedir: la #operaciónsalmorejo bien puede acabar en… “salmorejas” (cuando te has empachado tanto de la gastronomía local que también podrías acabar un poquillo hasta las orejas).

En el andén de la estación volvemos a coincidir varios asetraderos, hasta Madrid al menos. Si es que nos encanta estirar el fin de semana y aplazar la clausura… Por suerte, la vida de la asociación sigue más allá del encuentro anual (que sí siempre es puntazo, un subidón y una recompensa). De momento, cada mochuelo a su olivo… Expresión muy apropiada, por cierto, cuando una vive en la que llaman la ciudad olívica.

Gracias de nuevo a los organizadores por esta magnífica “introducción a Córdoba” y todos los compañeros del gremio traductoril por un fin de semana espectacular, a lo grande. Dentro de este oficio, ya de por si precioso, el calor humano es lo que más destaca. ¡Y con creces!

[Y ahora viene la publicidad :-)]

Si no te has planteado acudir al encuentro de este año o si no te has apuntado todavía, te lo recomendamos. Tienes hasta el día 10/04 para inscribirte a todas las actividades. ¡Aún estás a tiempo! Venga, no debería ser una decisión extremaduramente difícil de tomar…

¿Nos vemos en Cáceres?

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